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Los veintidós protagonistas saltaron al impecable césped del Estadio de la Cerámica con la expectación por las nubes. El duelo correspondiente a la vigesimoprimera jornada prometía emociones fuertes desde el pitido inicial.
El choque comenzó con un ritmo trepidante. En el minuto diez, Alberto Moleiro avisó para los locales con un potente derechazo dentro del área que se marchó por encima del larguero al no poder precisar su disparo. Siete minutos después, Georges Mikautadze intentó una espectacular volea en el segundo palo, pero el esférico también se perdió en las gradas. El Real Madrid despertó de su letargo inicial por medio de Arda Güler. El talentoso jugador turco trazó una gran diagonal desde la banda derecha en el minuto veintiuno y conectó un latigazo casi sin ángulo, obligando al guardameta a realizar una meritoria intervención. La desgracia se cebó con el Villarreal poco después, cuando Juan Foyth sufrió una lesión muscular sin mediar contacto alguno con un rival y tuvo que abandonar el terreno de juego apoyado en las asistencias médicas.
El conjunto visitante fue ganando terreno progresivamente. Vinícius Júnior combinó a la perfección con Kylian Mbappé, cuyo remate fue embolsado sin problemas por el portero local. Más tarde, un peligroso centro de Jude Bellingham desde el flanco izquierdo fue repelido por la atenta zaga amarilla. Al filo del descanso, Vinícius rozó el gol con un disparo raso buscando la cepa del poste lejano que salió rozando la madera. Poco antes de ir a los vestuarios, el árbitro detuvo un prometedor contragolpe merengue al señalar una falta por empujón del atacante brasileño. En la última jugada de la primera mitad, Pape Gueye probó fortuna desde la frontal con un zapatazo que acarició el palo, dejando el empate a cero en el marcador.
La reanudación no pudo ser más frenética. En el minuto cuarenta y siete, Vinícius Júnior desbordó por la banda izquierda y su centro fue interceptado a medias por la defensa. El balón quedó suelto en el corazón del área, un regalo que Kylian Mbappé no desaprovechó para empujar el esférico al fondo de la red e inaugurar el luminoso. El equipo local reaccionó rápidamente y tuvo el empate en las botas de Gerard Moreno en el minuto cincuenta y seis, pero el ariete catalán no logró dirigir a puerta su remate de primeras. El duelo se volvió más áspero, costándole la cartulina amarilla a Franco Mastantuono tras frenar en seco un avance de Alfonso Pedraza. Acto seguido, una jugada de estrategia magistral orquestada por Dani Parejo en un saque de falta dejó a Gerard Moreno completamente libre de marca, pero el delantero perdonó de forma incomprensible mandando el balón a las nubes.
El guardameta Thibaut Courtois se erigió como un muro infranqueable al detener con seguridad un potente disparo lejano culminando un contragolpe local en el minuto setenta y uno. El técnico madridista buscó refrescar el centro del campo dando entrada a Gonzalo García en lugar de Mastantuono, y posteriormente a Brahim Díaz sustituyendo a un ovacionado Arda Güler. La zaga local tuvo que emplearse a fondo para frustrar una nueva acometida de Kylian Mbappé, logrando despejar el balón justo cuando el delantero armaba la pierna dentro del área. Sin embargo, en el tiempo de descuento, la insistencia del astro francés tuvo su gran premio. Él mismo provocó un penalti con una hábil maniobra y, con una sangre fría envidiable, se encargó de ejecutar la pena máxima lanzando a lo Panenka para engañar por completo al portero. Este espectacular tanto certificó la victoria visitante por cero a dos.