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El ambiente en el RCDE Stadium era de gala para recibir al Real Madrid en una trigesimocuarta jornada que prometía ser decisiva para el desenlace del campeonato. Con el apretón de manos inicial entre los protagonistas, arrancaba un choque vital donde el conjunto blanco salía con la misión ineludible de sumar los tres puntos para retrasar el alirón de su máximo rival.
El partido comenzó con una intensidad defensiva asfixiante por parte de los locales. A los cuatro minutos, Rubén Sánchez avisó con un disparo lejano, y poco después, el destino parecía negarle el gol a Vinícius Júnior cuando su potente remate lateral, tras tocar ligeramente en un defensor, se estrelló caprichosamente contra el poste. El atacante brasileño se convirtió desde el inicio en el foco de la zaga blanquiazul, sufriendo constantes faltas que obligaron a parar el juego en repetidas ocasiones. La primera mala noticia para los blancos llegó en el minuto catorce, cuando Ferland Mendy se vio obligado a abandonar el campo por lesión, siendo reemplazado por Fran García.
El rigor físico marcó el primer acto. Brahim Díaz vio la cartulina amarilla tras un pisotón sobre Urko, y poco después se vivió un momento de máxima tensión cuando Hilali derribó a Vinícius; el colegiado, tras revisar la acción en el monitor del VAR, decidió rectificar su decisión inicial de mostrar la roja directa y la dejó en una amonestación. Antes del descanso, Federico Valverde conectó un buen cabezazo a centro de Fran García que fue detenido por el guardameta local, mientras Brahim enviaba un disparo ajustado por encima del larguero. Ya en el añadido, Andriy Lunin se erigió como salvador al desviar un testarazo peligroso de Cabrera que mantenía las tablas en el luminoso.
La segunda mitad trajo el golpe de efecto necesario. En el minuto cincuenta, el técnico madridista refrescó su ataque dando entrada a Franco Mastantuono y Gonzalo García. Apenas seis minutos después, la apuesta surtió efecto: Gonzalo asistió con precisión y Vinícius Júnior, demostrando una frialdad asombrosa, definió con un disparo raso que perforó la portería local para el cero a uno.
El Real Madrid, con el marcador a favor, encontró espacios y mayor fluidez. La sentencia llegó en el minuto sesenta y seis, mediante una joya técnica de Jude Bellingham: el centrocampista británico filtró un pase de tacón exquisito que dejó a Vinícius en posición inmejorable para batir nuevamente al portero y poner el cero a dos definitivo.
En el tramo final, el conjunto visitante supo gestionar su ventaja frente a un Espanyol que intentó maquillar el resultado sin éxito ante un seguro Lunin. La victoria blanca no solo permite al equipo sumar tres puntos de oro, sino que cumple con su objetivo principal: impedir que el Fútbol Club Barcelona se proclame campeón de Liga de forma matemática esta misma jornada, obligando a esperar al menos una semana más para conocer al nuevo monarca del campeonato.