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La séptima jornada de la fase liga de la máxima competición europea fue testigo de un auténtico vendaval futbolístico. El Real Madrid ofreció un recital ofensivo frente al AS Mónaco, culminando con una contundente victoria por seis a uno que dejó sin aliento a los espectadores y reafirmó el poderío del conjunto local.
El festín merengue comenzó muy temprano, demostrando una ambición arrolladora desde el pitido inicial. Apenas se cumplía el minuto cinco cuando Federico Valverde, con su característica y privilegiada visión de juego, sirvió una asistencia medida para que Kylian Mbappé inaugurara el marcador con una definición impecable. El dominio era absoluto, y en el minuto veintisiete, esta misma conexión letal volvió a dar sus frutos. En esta ocasión fue Vinícius Júnior quien, tras una brillante jugada desequilibrante, habilitó a Mbappé para que el astro francés firmara su doblete personal y encarrilara el encuentro antes del descanso.
La segunda mitad fue una verdadera exhibición de talento, con Vinícius Júnior erigiéndose como el director de orquesta indiscutible. En el minuto cincuenta y dos, el extremo brasileño regaló otra asistencia magistral, esta vez para el joven Franco Mastantuono. El talentoso centrocampista no desaprovechó la oportunidad de oro y mandó el balón al fondo de la red, celebrando con inmensa euforia su primer gol oficial en la Liga de Campeones. La presión del cuadro blanco continuó causando estragos, y apenas cinco minutos después, un pase envenenado de Vinícius provocó el caos en la zaga monegasca, obligando a Thilo Kehrer a introducir el esférico en su propia portería en un intento desesperado de despeje.
El equipo no bajó el pie del acelerador y el castigo se amplió en el minuto sesenta y cinco. Tras haber repartido múltiples asistencias, Vinícius Júnior decidió culminar su magnífica actuación individual con un potentísimo disparo que destrozó las redes rivales, estableciendo un demoledor cinco a cero.
Con el partido completamente resuelto, un exceso de confianza en la salida de balón desde la defensa madridista permitió al AS Mónaco encontrar un pequeño respiro. En el minuto setenta y tres, Jordan Teze aprovechó ese error en la retaguardia para anotar el tanto del honor visitante. Sin embargo, la alegría fue efímera. A falta de ocho minutos para el final, Federico Valverde volvió a lucirse con un pase al espacio espectacular. Jude Bellingham recibió el esférico, superó al guardameta con una frialdad pasmosa y anotó el sexto y definitivo gol de la noche.
El pitido final confirmó una goleada histórica que consolida el excelente estado de forma del Real Madrid, dejando al AS Mónaco sin respuestas ante un rival inmensamente superior en todas las facetas del juego.