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El Estadio Santiago Bernabéu volvió a ser el escenario de una velada europea mágica. El Real Madrid recibió al Manchester City en la ida de los octavos de final de la Champions League, en un encuentro que quedará grabado en la memoria del madridismo por la actuación sublime de Federico Valverde.
El inicio fue eléctrico. Apenas habían transcurrido seis minutos cuando Antoine Semenyo probó la seguridad de Thibaut Courtois, quien respondió con solvencia. El conjunto visitante buscaba el control, con Jérémy Doku siendo una pesadilla por banda, aunque sin encontrar rematador en sus constantes envíos. Brahim Díaz, por el bando local, replicó con una internada eléctrica que obligó a Gianluigi Donnarumma a esforzarse al máximo. La intensidad era máxima y los espacios aparecían. Tras un susto de Matt O’Riley que Courtois desvió, el Real Madrid comenzó a imponer su ley.
En el minuto veinte, el coliseo blanco estalló de júbilo: Federico Valverde, en una muestra de pura determinación, se deshizo de Donnarumma con una finta magistral y definió con un toque sutil desde un ángulo muy cerrado para abrir el marcador. El City, aturdido por el golpe, vio cómo el uruguayo ampliaba la renta apenas siete minutos después, culminando una excelente asistencia al espacio de Vinícius Júnior. Con el tres a cero en el marcador tras un hat-trick de antología —sellado con una vaselina exquisita sobre la defensa en el minuto cuarenta y dos—, Pep Guardiola se mostraba visiblemente pensativo en la banda, viendo cómo su esquema se desmoronaba ante la verticalidad merengue.
Tras el paso por los vestuarios, el encuentro mantuvo un ritmo frenético. El Real Madrid movió ficha introduciendo a Fran García, mientras que el City buscó soluciones con Tijjani Reijnders. La mala fortuna se alió con los visitantes en el cuarenta y ocho, cuando O’Riley falló una oportunidad flagrante a puerta vacía. En la grada, un Kylian Mbappé lesionado seguía el desarrollo del encuentro con una sonrisa, disfrutando del recital de sus compañeros.
El guion pudo volverse aún más dramático en el cincuenta y siete, cuando Vinícius forzó un penalti al ser derribado por Donnarumma. Sin embargo, el guardameta italiano se redimió deteniendo la pena máxima ejecutada por el brasileño. El City intensificó su asedio en busca de un tanto que mantuviera viva la eliminatoria. Courtois tuvo que emplearse a fondo en el setenta y cinco para evitar un remate de O’Riley en una jugada que parecía destinada al gol, confirmando que el portero belga estaba en una noche de inspiración absoluta.
El tramo final del encuentro fue un ejercicio de contención y orden táctico por parte de un Real Madrid que, a pesar de las molestias físicas de Aurélien Tchouaméni y las rotaciones necesarias para dar entrada a jugadores como Eduardo Camavinga o Dani Carvajal, mantuvo su portería a cero bajo un asedio final que los visitantes no supieron descifrar. El pitido final desató la euforia en Chamartín, dejando un tres a cero que supone un paso de gigante para el conjunto blanco en su camino hacia la siguiente ronda europea.