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El ambiente en el estadio de Balaídos era inmejorable para vivir este apasionante duelo de la vigesimoséptima jornada del campeonato liguero. Con la salida de los jugadores al terreno de juego, se palpaba la tensión de un choque que prometía emociones fuertes de principio a fin.
El partido arrancó con un ritmo altísimo. En el primer minuto, Borja Iglesias intentó sorprender con un disparo que se marchó directamente a la grada, un aviso temprano de las intenciones locales. Sin embargo, el Real Madrid golpeó primero. En el minuto doce, Arda Güler demostró su exquisita visión de juego filtrando una asistencia milimétrica para Aurélien Tchouaméni. El centrocampista francés definió con muchísima clase para perforar la red y establecer el cero a uno en el marcador.
El Celta no se vino abajo y buscó la reacción inmediata. Borja Iglesias volvió a avisar con un remate que Thibaut Courtois logró desviar, aunque la jugada estaba invalidada por fuera de juego. La insistencia celeste encontró su recompensa en el minuto veinticinco. Williot Swedberg sirvió un pase providencial que Borja Iglesias, muy atento, remató al primer toque para superar al portero belga y devolver la igualdad al luminoso.
El nivel de intensidad continuó en aumento. El goleador local, Borja Iglesias, vio la cartulina amarilla pasada la media hora tras un duro pisotón sobre el propio Tchouaméni. Antes del descanso, el Celta estuvo a punto de culminar la remontada. Swedberg conectó un disparo preciso, pero Courtois se lució con una intervención magistral para mantener el empate en el descanso.
Tras el paso por los vestuarios, el encuentro se convirtió en un toma y daca constante. En el minuto sesenta y dos, Arda Güler cayó dentro del área gallega, pero el colegiado no consideró punible la acción y dejó seguir el juego. El Real Madrid movió sus piezas; Trent Alexander-Arnold protagonizó una gran internada sirviendo un pase atrás que el canterano Pitarch remató contra la defensa. Poco después, Güler abandonó el terreno de juego para dar refresco al equipo.
Las oportunidades se sucedían en ambas áreas. Vinícius Júnior dejó un balón de cara para César Palacios, cuyo disparo se marchó desviado. La polémica hizo acto de presencia en el minuto setenta y tres cuando los jugadores blancos reclamaron efusivamente una mano de Ferran Jutglà dentro del área; tras la revisión del videoarbitraje, el árbitro decidió no señalar la pena máxima. La frustración ofensiva se hizo evidente cuando Vinícius intentó un regate de fantasía que no llegó a buen puerto.
Los últimos minutos fueron un auténtico carrusel de emociones. Tchouaméni fue amonestado por una falta táctica para frenar un contragolpe. En el minuto noventa, Balaídos contuvo la respiración cuando Iago Aspas soltó un latigazo que se estrelló violentamente contra el poste, perdonando la vida al conjunto visitante.
Cuando el empate parecía el destino definitivo, apareció la épica madridista. En el cuarto minuto del tiempo de descuento, Federico Valverde recogió un balón en la frontal y conectó un potente disparo. El esférico sufrió un desvío crucial en un defensor que despistó por completo al guardameta local, terminando en el fondo de las mallas. Este tanto agónico certificó la victoria por uno a dos del Real Madrid, desatando el delirio en el banquillo visitante y hundiendo a un combativo Celta de Vigo.