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La decimoquinta jornada de LaLiga nos dejó un encuentro lleno de dramatismo el 7 de diciembre, donde el Real Madrid recibió al Celta de Vigo. Lo que comenzó con solemnidad terminó en un caos absoluto para los locales. Tras una primera mitad llena de ocasiones frustradas, el equipo visitante dio el golpe de gracia en el segundo tiempo. Con un golazo de tacón y otro en el descuento de Williot Swedberg, sumado a las expulsiones de Fran García y Álvaro Carreras, el Celta se impuso por 0 a 2 ante un conjunto blanco que terminó el partido con nueve hombres.
Antes de que rodara el balón, el estadio enmudeció en un emotivo y respetuoso minuto de silencio en memoria de una querida leyenda recientemente fallecida. Con el pitido inicial, la intensidad no se hizo esperar. A los nueve minutos, Thibaut Courtois tuvo que salir de su área para derribar a Bryan Zaragoza, aunque el susto pasó rápido ya que el atacante se encontraba en posición antirreglamentaria. El Real Madrid comenzó a asediar la portería rival y, en el minuto dieciséis, Éder Militão y Jude Bellingham llegaron como una doble amenaza al área, pero el guardameta Andrei Radu se vistió de héroe con una parada providencial.
La desgracia se cebó con los locales en el minuto veintitrés. En un esfuerzo titánico por recuperar la posición a toda velocidad, Militão sufrió un pinchazo muscular, quedando tendido en el césped con evidentes gestos de dolor. Esta lamentable lesión obligó a un cambio prematuro en el minuto veinticinco, permitiendo el ingreso de Antonio Rüdiger para recomponer la zaga. A pesar del contratiempo, el talento ofensivo blanco siguió fluyendo. En el minuto treinta y cinco, Kylian Mbappé sirvió un pase para Arda Güler, quien intentó un disparo lejano que Radu neutralizó con seguridad. Cuatro minutos después, la misma conexión volvió a generar peligro: Mbappé asistió a Güler, pero esta vez el remate del joven turco desde dentro del área se marchó rozando el palo.
La frustración merengue iba en aumento. En el minuto cuarenta, Vinícius Júnior conectó un disparo defectuoso que mandó el esférico directamente a las nubes. Justo antes del descanso, en el segundo minuto del tiempo añadido, el extremo brasileño probó suerte con un tiro raso y ajustado, encontrándose nuevamente con una estirada salvadora de Radu.
Tras el paso por los vestuarios, Federico Valverde intentó sorprender en el minuto cuarenta y seis con un potente remate, pero el balón salió demasiado centrado, facilitando la labor del portero. La falta de contundencia local fue castigada de la forma más cruel en el minuto cincuenta y cuatro. Bryan Zaragoza hilvanó una gran jugada para asistir a Williot Swedberg, quien con un recurso técnico maravilloso, un taconazo lleno de clase, batió a Courtois para establecer el 0 a 1. El Real Madrid intentó reaccionar de inmediato, y en el minuto cincuenta y siete, Valverde conectó un remate de derecha que salió desviado.
El panorama se oscureció por completo para los locales en el minuto sesenta y seis. Fran García cometió una falta que le costó su segunda tarjeta amarilla, dejando a su equipo en inferioridad numérica. A pesar de contar con diez hombres, el orgullo empujó al Madrid hacia adelante. En el minuto setenta y tres, Vinícius encontró espacio para armar un disparo que se marchó fuera. Un minuto más tarde, Mbappé acarició el empate con una vaselina magistral que superó al portero pero aterrizó sobre el techo de la red. El astro francés volvió a intentarlo en el minuto setenta y ocho mediante un libre directo, pero Radu, infranqueable, desvió el peligro.
La desesperación se apoderó del Santiago Bernabéu. En el minuto ochenta y dos, Vinícius cayó al borde del área reclamando una infracción, pero el colegiado indicó que el juego debía continuar. Las cámaras captaron la desolación en la grada en el minuto ochenta y seis, enfocando los rostros abatidos de Trent Alexander-Arnold y Dean Huijsen, testigos impotentes de la debacle. El equipo local quemó sus últimas naves en el ochenta y ocho con un centro de Aurélien Tchouaméni que Gonzalo cabeceó ligeramente desviado.
El tiempo de descuento fue un auténtico desastre disciplinario y defensivo para el cuadro blanco. En el minuto noventa y dos, Álvaro Carreras, completamente fuera de sí por las decisiones arbitrales, protestó de manera airada y recibió dos tarjetas amarillas consecutivas, marchándose expulsado y dejando al Madrid con nueve jugadores. Con un equipo local roto y volcado a la desesperada, el Celta aprovechó los inmensos espacios en el minuto noventa y cuatro. Swedberg apareció de nuevo para dar la puntilla final, anotando el 0 a 2 que silenciaba definitivamente el coliseo madridista y sellaba una victoria histórica para los visitantes.