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El Estadio Santiago Bernabéu se vistió de luto en los prolegómenos del encuentro para rendir un respetuoso y emotivo minuto de silencio en memoria del recientemente fallecido mito madridista Bueno. Tras este solemne homenaje, el balón echó a rodar en el césped para dar paso a un duelo vibrante correspondiente a la vigesimocuarta jornada del campeonato liguero, un choque que terminaría catapultando a los blancos a lo más alto de la clasificación.
El partido arrancó con un ritmo verdaderamente trepidante. Apenas transcurrían cuatro minutos cuando Carlos Soler cedió el esférico para que Mikel Oyarzabal probara fortuna con un disparo lejano que se marchó ligeramente desviado. La réplica blanca fue letal y prácticamente inmediata. Un minuto después, Trent Alexander-Arnold se inventó una asistencia magistral que Gonzalo García no desaprovechó, perforando la red y desatando la euforia local con el uno a cero. El conjunto merengue continuó percutiendo con peligro al contragolpe, y en el minuto diecisiete, un remate del propio Gonzalo fue repelido in extremis por la zaga donostiarra.
El guion del encuentro sufrió un vuelco repentino a los veintiún minutos. Una desafortunada acción de Dean Huijsen dentro del área se tradujo en una infracción clara y un penalti a favor del cuadro visitante. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad y no falló desde los once metros, devolviendo las tablas al luminoso. Sin embargo, la alegría visitante resultó ser un mero espejismo. Apenas cuatro minutos después, Vinícius Júnior desató su magia, forzó una pena máxima con su habitual desborde vertiginoso y él mismo se encargó de transformarla con suma frialdad para restaurar la ventaja local.
El vendaval madridista no ofrecía tregua alguna, y a la media hora de juego, una excepcional jugada colectiva regaló una auténtica obra de arte a la grada. Álvaro Carreras sirvió un pase providencial para Federico Valverde, quien ejecutó un soberbio disparo con rosca inalcanzable para el portero, ampliando la renta a un cómodo tres a uno. Antes de enfilar el túnel de vestuarios, la intensidad no decayó en absoluto. Vinícius volvió a rozar el gol tras una serie de recortes prodigiosos que la defensa logró bloquear a duras penas. Ya en el tiempo de descuento, Gonzalo perdonó de forma incomprensible el cuarto tanto al rematar fuera cuando se encontraba prácticamente a puerta vacía tras un regalo en forma de pase de Valverde.
La segunda mitad comenzó calcando el guion inicial, con un Real Madrid absolutamente insaciable. En el minuto cuarenta y ocho, el astro brasileño Vinícius Júnior volvió a erigirse como la pesadilla recurrente de la defensa vasca, provocando un nuevo penalti que él mismo se encargó de convertir, firmando su doblete particular y subiendo el contundente cuatro a uno al marcador. A pesar de la holgada ventaja, Gonzalo continuaba negado de cara a puerta y desperdició un mano a mano clarísimo pocos minutos después, sin lograr definir con acierto.
Con el partido totalmente bajo control, el técnico local optó por refrescar a su equipo e introdujo a David Alaba y Dani Carvajal superada la hora de juego. La Real Sociedad, herida en su orgullo, intentó recortar distancias tirando de casta. Un preciso centro de Soler encontró la cabeza de Jon Martín, obligando a Thibaut Courtois a realizar una estirada monumental. El guardameta belga volvió a vestirse de héroe instantes después al subsanar un gravísimo error de Carvajal en una cesión de cabeza, despejando con agilidad felina el inminente disparo a bocajarro de Aihen Muñoz.
El tramo final del encuentro se convirtió en un compendio de ocasiones marradas y tantos invalidados. Gonzalo vio con desesperación cómo un defensor sacaba bajo palos su disparo raso, mientras que la Real Sociedad celebró tímidamente una diana de Orri Óskarsson en el minuto ochenta y cuatro que el colegiado anuló inmediatamente por posición antirreglamentaria. Arda Güler también quiso sumarse a la fiesta con un envenenado envío que se paseó por delante de la portería sin encontrar rematador. La última jugada del choque deparó otro gol anulado, esta vez a Vinícius Júnior por fuera de juego, privando al talentoso extremo del ansiado triplete.
El pitido final certificó una noche absolutamente redonda para el Real Madrid. Con este brillante y autoritario triunfo, el equipo blanco encadena ocho victorias consecutivas en el campeonato doméstico y, con un partido más disputado, logra auparse temporalmente a la primera posición de la tabla, arrebatándole el liderato al Fútbol Club Barcelona y enviando un claro mensaje a todos sus rivales.