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El duelo correspondiente a la octava jornada de la fase liga de la Liga de Campeones ofreció un espectáculo inolvidable y lleno de puro dramatismo. Con la entrada de los jugadores al terreno de juego, se anticipaba un choque de altísima intensidad en suelo luso.
El encuentro comenzó con serios contratiempos para el conjunto visitante. Apenas en el minuto tres, Aurélien Tchouaméni fue amonestado con tarjeta amarilla tras una dura entrada. El Benfica aprovechó el desconcierto inicial para generar mucho peligro, primero con un pase de Nicolás Otamendi que rebotó en un compañero y salió rozando el poste. En el minuto dieciocho, Gianluca Prestianni cayó dentro del área y el colegiado señaló la pena máxima, decisión que fue revocada correctamente tras la exhaustiva revisión en el monitor del VAR. El asedio local continuó sin tregua, y un potente disparo del propio Prestianni fue desviado providencialmente por Thibaut Courtois para acabar estrellándose violentamente en el larguero.
El Real Madrid logró sacudirse la presión inicial. Tras un serio aviso de Arda Güler desde la larga distancia, el equipo blanco golpeó primero. En el minuto treinta, Raúl Asencio sirvió un centro medido desde la banda que Kylian Mbappé remató con un soberbio testarazo para inaugurar el marcador. La alegría merengue duró muy poco, ya que Vangelis Pavlidis asistió a Andreas Schjelderup en el minuto treinta y seis para devolver las tablas al luminoso. En el tiempo de descuento de la primera mitad, un error de Tchouaméni derivó en un claro penalti a favor de los locales, que Pavlidis transformó con enorme seguridad para dar la vuelta al partido antes del descanso.
La segunda parte mantuvo un ritmo absolutamente frenético. En el minuto cuarenta y siete, un centro de Mbappé encontró la cabeza de Vinícius Júnior, pero su remate se marchó ligeramente desviado. El Benfica castigó la falta de puntería visitante en el minuto cincuenta y cuatro, cuando una nueva conexión mágica entre Pavlidis y Schjelderup terminó con el segundo tanto del noruego, ampliando la ventaja local. El equipo madridista respondió con orgullo; una excelente asistencia de Güler permitió a Mbappé firmar su doblete personal y recortar distancias en el minuto cincuenta y ocho.
En la recta final, el partido se convirtió en un vertiginoso intercambio de golpes. Heorhiy Sudakov estuvo a punto de sentenciar para los locales con un disparo cruzado, mientras que el guardameta Anatoliy Trubin se erigió como un muro infranqueable al detener un potente trallazo de Güler y un remate raso de Rodrygo. Buscando el empate a la desesperada, el técnico visitante movió el banquillo dando entrada a David Alaba y Brahim Díaz. En el minuto noventa, Trubin volvió a salvar a su equipo ante un remate a bocajarro de Mbappé, en una jugada que acabó siendo invalidada por falta en ataque.
El clímax histórico de la noche llegó en los últimos y agónicos segundos del descuento. En una acción verdaderamente insólita, el portero Anatoliy Trubin se sumó al ataque y logró enviar el esférico al fondo de la red, desatando la locura total en las gradas y cerrando el marcador con un definitivo cuatro a dos. Con este asombroso resultado, el Real Madrid se ve abocado a disputar la exigente ronda de playoffs, mientras que el Benfica, gracias a este milagroso tanto de su guardameta, asegura in extremis la vigesimocuarta posición y sella su billete dorado a la misma fase eliminatoria.